La mayoría de los padres modernos nos quejamos de que los niños se portan mal, que son poco ordenados con sus cosas, no tienen iniciativa de ayudar, no hacen ejercicio físico, etc… Ciertamente los culpables no son los niños, ellos pertenecen a generaciones que en su mayoría ya no pueden ni caminar a la escuela, están impuestos a no pasar calor porque los padres gastamos en aparatos de refrigeración o de perdida un cooler, no los dejamos jugar ni en la tierra ni en el sol.
Son generaciones de niños que ya no es posible asustarlos con la “malora” ni el robachico”, ya no pueden señalar al mariguano del barrio, al loco, al borracho etc. porque ya son muchas las personas que viven así y que significan peligros latentes para la integridad física, espiritual y emocional de nuestros hijos y de la tranquilidad de los padres. Debido a la inseguridad en las calles de nuestras ciudades les ha tocado ser niños que muy poco caminan a la tienda o van por las tortillas, no pueden andar en bicicleta ni jugar en las calles.
Aunque México siga siendo un país pobre, sin lugar a dudas la modernidad ha traído progreso y confort a gran parte de la población, pero nos está cobrando la factura a un alto precio; de alguna manera son niños que crecen en guarderías educados por extraños y con los ratos que sus padres les puede dar le quieren “compensar” y ya no sólo los atendemos, nos “volcamos” sobre ellos, dándoles todo y pidiéndoles muy poco, si acaso buenas calificaciones. Después nos quejamos de que esos niños sobreprotegidos son desconsiderados con sus padres, flojos e irresponsables.
La verdad es que hay muchas actividades en las que los niños pueden y deben colaborar; la formación de la responsabilidad y del trabajo se aprende con la práctica, pueden regar las plantas, barrer la banqueta, el patio, lavar trastes, acomodar su ropa, bañar al perro, sacar la basura, sacudir, tender su cama. Todas estas acciones además de ayudar a bajar el estrés de la mamá, los integran como familia, los hacen partícipes y responsables de las actividades de la casa, razón por la cual valoran y cuidan más el orden y la limpieza del hogar.
Otras actividades desconocidas o ya olvidadas por los niños son la lectura en voz alta, los juegos de mesa, trabajos manuales, que desarrollan en nuestros niños la creatividad, la inteligencia y la capacidad de relacionarse con la familia o amigos.
Es muy común escuchar que actualmente los niños tienen que tomar terapias de apoyo psicológico, terapia de lenguaje, de socialización; a otros los llevan al nutriólogo para reducción de peso, toman clases extra de materias, de deporte, arte, etc. Son niños que a escasos 8 ó 10 años ya padecen estrés pero ¿por qué los niños de antes no ocupábamos tanta terapia y /o apoyo? Porque crecimos en familias numerosas, en casas con patio y tierra para jugar, podíamos salir a correr a la calle con los vecinos. Hacíamos las tareas solos y desde muy pequeños teníamos asignadas tareas de la casa, además ayudábamos a mamá con los hermanos más pequeños. Fueron generaciones con menos comodidades, pero más sanos y felices.
Después de esta reflexión, te invito a ocuparte en la salud física y espiritual de tu familia, ocúpate en dar terapia ocupacional a tus hijos, con el tiempo ellos lo agradecerán.
La mejor terapia para los niños, el trabajo
Publicado: Julio 11, 2010Publicado en: Vive